Siete millas bajo la superficie del océano no hay luz. Solo hay una presión tan brutal que pulverizaría tus huesos en milisegundos si el acero de la estación Kepler 822 cediera lo más mínimo. Básicamente, ese es el punto de partida de Amenaza en lo profundo (titulada originalmente Underwater), una película que llegó a los cines en 2020 y que, honestamente, fue tratada con bastante injusticia por la crítica en su momento. Mucha gente la descartó como un simple refrito de Alien en el fondo del mar. Se equivocaban.
Si te detienes a mirarla con calma, te das cuenta de que el director William Eubank no estaba intentando copiar a Ridley Scott sin más. Estaba haciendo algo mucho más claustrofóbico y, sinceramente, mucho más aterrador en términos de escala. La película arranca a mil por hora. No hay introducciones aburridas de veinte minutos presentándote a la tripulación mientras desayunan cereales. No. Norah Price, interpretada por una Kristen Stewart que aquí demuestra por qué es una de las actrices más infravaloradas de su generación, se está lavando los dientes cuando la base empieza a colapsar.
Es un caos absoluto.
El terror de la presión atmosférica y el diseño de producción
Lo que hace que Amenaza en lo profundo funcione no son solo los monstruos. Es el sonido. El crujido del metal. El hecho de que si sales de la base, no estás en el "espacio" donde flotas; estás en un entorno denso que quiere aplastarte. La película utiliza trajes de buceo profundos que parecen armaduras medievales industriales. Pesan. Se sienten reales. Eubank insistió en que los actores usaran trajes de casi 50 kilos en el set, y esa fatiga física se nota en cada escena. No es actuación de método barata; es agotamiento real.
Hay un realismo sucio en la tecnología de la película que recuerda a la ciencia ficción de finales de los 70. Todo está oxidado, gotea y parece que fue construido por el postor más bajo en una licitación gubernamental. Esa estética de "camioneros espaciales" pero bajo el agua le da una textura que muchas películas de gran presupuesto pierden por culpa del exceso de CGI limpio. Aquí, el agua está turbia. No ves a la criatura a un kilómetro de distancia. La ves cuando está a dos metros de tu cara porque la visibilidad es nula. Es terror de proximidad.
El giro lovecraftiano que nadie vio venir
Hablemos de lo que realmente hace especial a esta cinta. Durante gran parte del metraje, crees que estás viendo un desastre natural provocado por una perforación petrolífera que salió mal. Quizás algunos parásitos marinos mutados. Pero en el tercer acto, Amenaza en lo profundo se quita la careta y se sumerge de lleno en el horror cósmico.
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Atención: si no la has visto, esto es un spoiler masivo.
La criatura gigante que aparece al final no es un alienígena genérico. El propio Eubank confirmó en varias entrevistas que se trata de Cthulhu. Sí, el Primigenio de H.P. Lovecraft. De repente, la escala de la película pasa de ser un thriller de supervivencia a una pesadilla existencial. No están luchando contra un animal; están despertando a un dios antiguo que no debería ser molestado. Esta revelación cambia por completo el sentido de la película. Ya no se trata de "sobrevivir", sino de la insignificancia humana frente a las fuerzas de la naturaleza (o de lo sobrenatural).
Mucha gente se quejó de que el diseño de los "pequeños" monstruos era algo genérico. Kinda. Pero cuando entiendes que son básicamente la progenie o los servidores de algo mucho más grande, la jerarquía biológica cobra sentido. Son como rémoras en un tiburón de proporciones colosales.
El reparto: Más allá de Kristen Stewart
Aunque Stewart lleva el peso emocional, el elenco de apoyo es curiosamente sólido. Tienes a Vincent Cassel interpretando al Capitán, un hombre que claramente sabe más de lo que dice pero que mantiene una ética profesional inquebrantable. Su presencia le da a la película un aire de autoridad que contrasta con el nerviosismo de los demás.
- T.J. Miller: Aporta el alivio cómico que, aunque a veces se siente un poco fuera de lugar, ayuda a aliviar la tensión insoportable del primer acto.
- Jessica Henwick: Interpreta a una bióloga que representa el miedo más puro y humano. Su actuación sirve como ancla emocional para el espectador.
- John Gallagher Jr.: Cumple la función de ser el tipo común que intenta mantener la cabeza fría cuando todo se va al infierno.
La dinámica entre ellos no es de "mejores amigos". Son compañeros de trabajo atrapados en la peor jornada laboral de la historia de la humanidad. Y eso es refrescante. No hay discursos heroicos innecesarios. Solo hay gente tratando de llegar al siguiente compartimento estanco antes de que el agua los parta por la mitad.
¿Por qué fracasó en taquilla?
Es una pregunta justa. La película tuvo un presupuesto de unos 80 millones de dólares y apenas recaudó la mitad. Hubo varios factores. Primero, Disney compró Fox justo cuando la película estaba terminando su postproducción. Básicamente, se convirtió en un "hijo huérfano" que el estudio no sabía muy bien cómo vender. La lanzaron en enero, que tradicionalmente es el mes donde las distribuidoras "tiran" las películas en las que no confían.
Además, el marketing fue pésimo. Los trailers la vendieron como una película de acción genérica. No supieron capitalizar el ángulo de Lovecraft, que es precisamente lo que ha hecho que, años después, se convierta en una película de culto en plataformas de streaming. La gente la está descubriendo ahora y se pregunta: "¿Cómo no me enteré de que esto existía?".
La ciencia (o la falta de ella) en la profundidad
A ver, no vamos a engañarnos. Amenaza en lo profundo se toma licencias poéticas con la física. A 11,000 metros de profundidad, la presión es de unas 1,100 atmósferas. Si un traje se rompe, no hay "fuga"; hay una implosión instantánea. La película respeta esto a medias. En algunas escenas vemos lo que le sucede a un cuerpo humano bajo esa presión y es... desagradable.
Sin embargo, el hecho de que puedan caminar por el fondo del mar como si estuvieran en la luna es pura ficción cinematográfica. Pero funciona. Funciona porque visualmente es poderoso. La luz de las linternas perdiéndose en el abismo negro crea una sensación de agorafobia inversa (miedo a los espacios abiertos que son, a la vez, cerrados por la oscuridad).
Cómo ver Amenaza en lo profundo hoy en día
Si decides darle una oportunidad, mi consejo es que lo hagas con el sistema de sonido más potente que tengas. Esta no es una película para ver en la pantalla de un móvil mientras vas en el bus. Es una experiencia sensorial. El diseño sonoro fue nominado a varios premios técnicos por una razón: los crujidos del casco de la estación te ponen los pelos de punta.
A diferencia de otras películas de monstruos, aquí el ritmo no decae. Una vez que empieza la destrucción, no para hasta los créditos finales. Es una narrativa de "punto A a punto B" extremadamente eficiente. No pierde el tiempo con subtramas románticas o flashbacks innecesarios. Es pura supervivencia.
Insights prácticos para amantes del género
Si te gusta el terror de supervivencia y el horror cósmico, hay un par de cosas que deberías hacer después de ver esta película para apreciar realmente su profundidad (chiste intencionado):
- Investiga sobre la Fosa de las Marianas: La ubicación real de la película. Es el lugar más profundo de la Tierra y, honestamente, sabemos menos de él que de la superficie de Marte. Eso hace que la premisa de la película sea aterradoramente plausible.
- Lee "La llamada de Cthulhu": Si te sorprendió el final, ve a la fuente original de Lovecraft. Entenderás por qué el diseño de la criatura final es tan específico y por qué su despertar significa el fin de todo.
- Busca el "detrás de cámaras" de los trajes: Ver cómo construyeron esas piezas de ingeniería real te hará apreciar mucho más el esfuerzo físico de los actores. No eran simples disfraces de plástico.
Amenaza en lo profundo no es una obra maestra del cine filosófico, pero es una pieza de género honesta, bien ejecutada y visualmente impresionante. Es un recordatorio de que el verdadero terror no siempre viene de las estrellas; a veces, lo hemos tenido justo debajo de nosotros, durmiendo en la oscuridad, esperando a que una broca de perforación lo despierte de su letargo milenario.
Para disfrutarla al máximo, apaga las luces, sube el volumen y prepárate para sentir que el techo de tu sala se te cae encima. Es la mejor película de serie B con presupuesto de serie A que se ha hecho en la última década. No dejes que las malas críticas de hace años te impidan disfrutar de este viaje al abismo.
Siguientes pasos recomendados:
- Revisa el catálogo de Disney+ o Star+ (dependiendo de tu región), que es donde suele estar disponible actualmente debido a la adquisición de Fox.
- Si buscas algo similar después de verla, echa un vistazo a Sputnik (2020) o la clásica The Abyss de James Cameron para comparar el tratamiento de la presión submarina.
- No ignores los créditos finales; hay recortes de periódico y detalles visuales que expanden el lore de lo que la empresa Weyland-esque (Tian Industries) realmente estaba buscando allí abajo.