Admitámoslo. La mayoría de nosotros vemos una granada en el supermercado, pensamos "qué buena pinta tiene", y luego seguimos de largo porque recordamos el desastre de la última vez. Es una fruta intimidante. Roja, dura, llena de recovecos y con un jugo que parece tinta indeleble. Si intentas cortarla por la mitad como si fuera una naranja, terminas con las manos manchadas de rosa durante tres días y la mitad de los granos aplastados. Es un drama innecesario.
Honestamente, cómo pelar una granada no debería ser un deporte de riesgo. Existe una lógica anatómica detrás de esta fruta que, una vez que la entiendes, hace que todo el proceso dure menos de dos minutos. No exagero. El secreto no está en la fuerza bruta ni en sumergirla en agua hasta que se te arruguen los dedos (aunque ese método existe y hablaremos de él). Se trata de seguir las líneas que la propia naturaleza dibujó en la cáscara.
Por qué casi todo el mundo lo hace mal
El error clásico es el corte transversal. Cortar por el ecuador. Error fatal. Al hacer esto, atraviesas cientos de semillas (arilos) y liberas el jugo instantáneamente. La granada no es una esfera uniforme de pulpa; es una estructura de cámaras separadas por membranas amargas.
💡 You might also like: Houston TX 7 Day Forecast: Why the January Chill is Sticking Around
Si miras una granada de cerca, verás que no es perfectamente redonda. Tiene ángulos. Es casi un polígono. Esos ángulos indican dónde están las paredes internas de color blanco. Si cortas por ahí, no tocas ni una sola semilla. Es como abrir una caja fuerte sabiendo la combinación. Además, hay que hablar del mito de la cuchara. Darle golpes a la fruta boca abajo puede funcionar, pero suele dejar la cocina salpicada de microgotas rojas que luego encuentras en los azulejos tres meses después.
La anatomía de la Punica granatum
Para dominar cómo pelar una granada, hay que entender qué tienes entre manos. La Punica granatum es fascinante. Lo que nos comemos son los arilos, que son cubiertas carnosas alrededor de las semillas. La parte blanca, el mesocarpio, es rica en taninos y sabe a rayos. Es amarga, astringente y te arruina la ensalada si se cuela un trozo.
El método de los gajos: Paso a paso para no manchar nada
Este es el sistema que usan en Irán o Turquía, donde la granada es religión. Necesitas un cuchillo afilado, pero no hace falta que sea un machete. Un cuchillo de puntilla pequeño funciona de lujo.
Primero, quita la "corona" o el cáliz. No cortes media fruta, solo haz un círculo poco profundo alrededor de la parte superior y retira esa tapita de piel. Verás el interior. Observa los tabiques blancos que separan los grupos de granos. Son como los radios de una rueda de bicicleta.
Ahora viene lo importante. Desliza el cuchillo verticalmente por la cáscara, siguiendo la línea de esos tabiques blancos. Solo corta la piel, no profundices en el corazón de la fruta. Hazlo cuatro o cinco veces, dependiendo de cuántas divisiones naturales tenga tu ejemplar. Una vez hecho esto, mete los pulgares en el centro (donde quitaste la corona) y tira suavemente hacia afuera. La granada se abrirá como una flor. Ni una mancha. Ni un grano roto. Los arilos quedan expuestos y caen casi solos con un leve roce.
¿Y qué pasa con el método del bol de agua?
Seguro que lo has visto en algún vídeo de TikTok o en el canal de algún chef famoso. Metes la granada en un bol grande con agua y la desgranar ahí dentro. ¿Funciona? Sí. ¿Es lo mejor? Depende.
Es útil si tienes una granada muy madura que está a punto de pasarse, porque el agua evita que el jugo salte. Además, tiene un beneficio físico: la cáscara y las membranas blancas flotan, mientras que los granos se hunden. Es una forma rápida de limpiar las impurezas. Pero, siendo sinceros, le quita parte del encanto y luego tienes que secar los granos si vas a usarlos para algo que no sea zumo. Si buscas eficiencia pura, el método del corte por gajos gana por goleada.
El valor nutricional que justifica el esfuerzo
Mucha gente se rinde con esta fruta, pero lo que hay dentro es oro puro. No lo digo yo, lo dice la ciencia. Un estudio publicado en Advanced Biomedical Research destaca que la granada tiene una capacidad antioxidante tres veces superior a la del vino tinto o el té verde. Esto se debe principalmente a las punicalaginas.
- Corazón de hierro: Ayuda a reducir la presión arterial sistólica.
- Antiinflamatorio natural: Ideal para quienes sufren de articulaciones.
- Memoria: Algunos ensayos clínicos sugieren que el consumo regular mejora la retención visual en personas mayores.
Es una bomba de vitamina C y potasio. Si sabes cómo pelar una granada sin frustrarte, estarás incorporando a tu dieta uno de los alimentos más potentes que existen en el invierno europeo y americano.
Cómo elegir la mejor granada en el mercado
De nada sirve saber pelarla si compras una que está seca por dentro. Olvida lo de buscar la fruta más bonita o brillante. Las granadas no son como las manzanas. Una granada perfecta suele ser un poco fea.
👉 See also: Museum of Ice Cream and the Candy Museum New York Craze: Why We Can’t Stop Chasing Sugar
Busca piezas que pesen. El peso es indicador de jugo. Si se siente ligera para su tamaño, está seca. La piel debe ser firme, pero si tiene grietas pequeñas, no te asustes; a veces es señal de que los granos internos han crecido tanto que la piel no ha podido aguantar la presión. Eso suele significar que están dulces. El color debe ser un rojo profundo o incluso un tono rosáceo amarronado. Si está muy verde, déjala donde está.
Errores comunes que arruinan la experiencia
- Usar un cuchillo de sierra: El cuchillo de pan es el enemigo. Desgarra la piel y aplasta los granos antes de que te des cuenta.
- Llevar ropa blanca: No importa lo experto que seas, el riesgo siempre existe. Ponte un delantal.
- No quitar la membrana blanca: Es tentador comerse un puñado rápido, pero esa piel blanca es la que da el sabor amargo que hace que mucha gente odie la granada. Tómate el tiempo de limpiarla bien.
Aplicaciones culinarias más allá de la ensalada
Una vez que dominas la técnica, se te abre un mundo. En España es clásica en la ensalada de escarola, pero en México es la estrella de los Chiles en Nogada. En Oriente Medio, se reduce el jugo para hacer melaza de granada, un ingrediente que le da un toque ácido y profundo a cualquier carne asada.
Personalmente, me encanta echarlas en el yogur griego por la mañana o simplemente comerlas con un poco de zumo de naranja y azúcar, a la antigua usanza. El crujido de la semilla es parte de la experiencia sensorial. No intentes escupirlas todas, la fibra está ahí.
Conservación: ¿Cuánto duran una vez abiertas?
Si pelas tres de golpe porque te has venido arriba con la técnica nueva, no te preocupes. Los granos sueltos aguantan bien en un recipiente hermético en la nevera unos 4 o 5 días. También se pueden congelar. Los extiendes en una bandeja para que no se peguen entre sí y, una vez congelados, los pasas a una bolsa. Duran meses. Son como pequeños cubitos de hielo con sabor para tus cócteles o smoothies.
Aprender cómo pelar una granada es, en el fondo, una lección de paciencia y observación. Es dejar de pelearse con la comida para empezar a entenderla. La próxima vez que veas una en la frutería, no le tengas miedo. Coge la más pesada, busca los ángulos de su piel y disfruta del proceso. Es casi terapéutico cuando sale bien a la primera.
🔗 Read more: French Quarter Style Homes: Why This Architecture Is Way More Than Just Balconies
Para empezar ahora mismo, asegúrate de tener un bol hondo y un cuchillo pequeño bien afilado. Empieza retirando la corona con un corte circular poco profundo. Identifica los nervios blancos que bajan por los laterales y realiza incisiones superficiales sobre ellos. Presiona con los pulgares en el centro para abrir la fruta en gajos y deja caer los granos golpeando suavemente la cáscara con el dorso de una cuchara de madera sobre el bol. Si algún resto de piel blanca cae con los granos, retíralo manualmente antes de servir.