Hablar de Carmen Salinas es hablar de la madre de México, pero su propia maternidad estuvo marcada por una mezcla de éxito profesional y un dolor que, honestamente, pocas personas podrían soportar sin quebrarse. La mayoría la recuerda por sus ocurrencias, sus personajes de vecindad o su paso por la política, pero detrás de esa sonrisa pícara y la lengua afilada, "La Corcholata" cargaba con el peso de haber perdido a casi todos sus hijos.
No es una exageración.
Carmen siempre fue muy abierta sobre sus penas. Contó varias veces que sufrió cinco abortos espontáneos. Imagínate lo que es perder un embarazo tras otro cuando lo único que quieres es formar una familia. Incluso tuvo un bebé, al que llamó Jesús, que nació de siete meses y murió en sus brazos apenas unos minutos después de respirar por primera vez. Esa es la clase de cicatriz que no se borra con el tiempo. Al final, solo dos de sus hijos lograron crecer y hacer su propia vida: Pedro Plascencia Salinas y María Eugenia Plascencia.
El hijo que le rompió el alma: Pedro Plascencia Salinas
Pedro no era solo "el hijo de la famosa". El tipo tenía un talento brutal por cuenta propia. Se convirtió en un pianista y compositor respetadísimo en Televisa. Si alguna vez viste las noticias de "24 Horas" con Jacobo Zabludovsky o los resúmenes deportivos de los años 80 y 90, escuchaste su música. Él compuso esas entradas icónicas que se quedaron grabadas en el subconsciente de todo México.
Pero en 1993, la tragedia llamó a la puerta.
Durante un viaje, Pedrito empezó a sentirse mal. Lo que pensaron que era un simple resfriado terminó siendo un diagnóstico devastador: cáncer de pulmón que ya se había extendido al sistema linfático. Carmen hizo de todo. Rezó, buscó a los mejores médicos, incluso caminó descalza hasta la Villa de Guadalupe para pedir un milagro.
No sucedió.
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Pedro murió el 19 de abril de 1994, a los 37 años. Dicen que Carmen nunca volvió a ser la misma. De hecho, dejó de hacer sus famosas imitaciones porque Pedro era quien le hacía los arreglos musicales. Básicamente, una parte de su carrera murió con él. Es de esas historias que te estrujan el corazón porque, hasta el último día de su vida en 2021, ella seguía ofreciendo misas en su honor y hablando de él como si se hubiera ido ayer.
María Eugenia: El pilar que se quedó a cargo
Luego tenemos a María Eugenia Plascencia. A diferencia de su hermano, ella se mantuvo un poco más alejada de los reflectores, aunque siempre fue la sombra y el apoyo incondicional de Carmen. Se casó, tuvo hijos y se encargó de aterrizar a su mamá cuando la fama se ponía intensa.
Hoy en día, María Eugenia es quien mantiene vivo el legado tangible de la actriz. Ella administra "La Casita de las Sopas", el restaurante que Carmen fundó y que sigue siendo un punto de referencia en la Ciudad de México. Tras la muerte de la actriz en diciembre de 2021, María Eugenia ha tenido que lidiar con todo: desde el duelo público hasta los problemas típicos de una herencia de alguien tan mediático.
Kinda triste, pero hace poco comentó en entrevistas que algunas puertas se les han cerrado. Al parecer, a su hijo Manuel Monje, quien también es actor, no le ha sido fácil seguir el camino sin el cobijo de su abuela. Es la realidad cruda del mundo del espectáculo: cuando el árbol grande cae, la sombra se desvanece rápido.
La familia que Carmen construyó
A pesar de las pérdidas, Carmen dejó un árbol genealógico que sigue creciendo. Sus nietos son una parte fundamental de esta historia. Por el lado de Pedro, están sus hijas Carmelita y Paulina Plascencia Suárez. De hecho, fue Carmelita quien muchas veces salía a dar los reportes médicos cuando Carmen estaba en coma antes de fallecer.
Por el lado de María Eugenia, están sus hijos, incluyendo a Manuel. En total, Carmen tuvo siete nietos. Ella siempre decía que sus nietos eran el motor que la mantenía trabajando a los 80 años en telenovelas como "Mi fortuna es amarte".
Lo curioso es que, aunque tuvo un matrimonio complicado con el pianista Pedro Plascencia Ramírez (se divorciaron en 1979 después de muchas infidelidades de él), siempre mantuvo el apellido Plascencia como un estandarte de su familia.
Datos que quizá no sabías sobre la descendencia de "Carmelita"
- El parque en su honor: Existe un parque en la colonia Anzures de la CDMX que lleva el nombre de Pedro Plascencia Salinas. Tiene una escultura y es un recordatorio de su aporte a la música mexicana.
- La última voluntad: Carmen siempre pidió ser enterrada junto a su hijo Pedro. Cumplió su deseo. Sus cenizas descansan en el mausoleo familiar del Panteón Español.
- El drama de los abortos: Mucha gente no sabe que ella llegó a bautizar a uno de sus bebés perdidos mientras agonizaba en sus manos. Ese nivel de resiliencia es lo que la hacía conectar tanto con el pueblo.
¿Qué aprender de la historia de los hijos de Carmen Salinas?
La vida de Carmen Salinas nos enseña que el éxito y el dinero no blindan a nadie contra el sufrimiento más profundo. Si te interesa honrar su memoria o conocer más sobre su legado, aquí tienes unos pasos prácticos:
- Visita "La Casita de las Sopas" en la Ciudad de México si quieres probar la sazón que ella tanto promovía y apoyar el negocio familiar de su hija María Eugenia.
- Busca la música de Pedro Plascencia Salinas en plataformas digitales; sus composiciones para telenovelas como "Cuna de Lobos" son piezas maestras de la televisión nacional.
- Valora la resiliencia: La historia de sus cinco abortos y la pérdida de su hijo mayor es un recordatorio de que siempre se puede seguir adelante, incluso con el alma rota.
La dinastía de Carmen Salinas no terminó con su partida; vive en la gestión de su hija y en las notas musicales que su hijo dejó para la posteridad.