Si alguna vez has conducido por la frontera entre Arizona y Utah, es imposible no verla. Es una pared de hormigón blanco que parece sacada de una película de ciencia ficción de los años 50. Se llama presa del cañón de Glen. Y, sinceramente, es uno de los lugares más complicados de Estados Unidos. No porque sea difícil de encontrar, sino por lo que representa para el futuro del agua en el oeste.
Es enorme. Una mole de 216 metros de altura.
Pero hoy en día, la conversación sobre esta estructura ha cambiado por completo. Ya no hablamos solo de ingeniería o de cuánta electricidad genera. Ahora, la gente está realmente preocupada por si el Lago Powell —el embalse que crea la presa— va a desaparecer del todo. He hablado con ingenieros que llevan décadas vigilando el río Colorado y la sensación es de una urgencia casi silenciosa. No es solo sequía; es un cambio sistémico en cómo funciona el río.
Lo que la mayoría no entiende sobre la presa del cañón de Glen
Mucha gente confunde esta presa con la presa Hoover. Es un error común. La Hoover está cerca de Las Vegas y es más famosa, pero la presa del cañón de Glen es la que realmente controla el destino de la cuenca alta del río Colorado. Básicamente, funciona como una "cuenta de ahorros" de agua para los estados de Colorado, Utah, Wyoming y Nuevo México. Sin ella, Phoenix o Los Ángeles estarían en un aprieto legal y físico mucho mayor.
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La construcción terminó en 1966. En aquel entonces, la mentalidad era domar la naturaleza. "Hagamos el desierto habitable", decían. El problema es que se basaron en datos de flujo de agua de principios del siglo XX, que resultaron ser excepcionalmente húmedos. Básicamente, diseñamos todo el sistema asumiendo que el río siempre tendría mucha agua. Error.
Ahora, los niveles de agua en el Lago Powell han caído a mínimos históricos. Es una locura ver las fotos de antes y después. Donde antes había lanchas rápidas y esquí acuático, ahora hay paredes de cañón cubiertas de una costra blanca de calcio, lo que llaman el "anillo de la bañera". Y cuando el agua baja demasiado, las turbinas de la presa dejan de funcionar. Si llegamos al punto de "piscina muerta" (dead pool), el agua ni siquiera podrá pasar por la presa. Ese es el escenario de pesadilla que los hidrólogos de la Oficina de Reclamación intentan evitar a toda costa.
El impacto ambiental que casi nadie menciona
Kinda triste, si lo piensas. Antes de la presa, el cañón de Glen era descrito por exploradores como John Wesley Powell como un lugar de una belleza casi mística, lleno de arcos de piedra roja y cuevas escondidas. Casi todo eso quedó bajo el agua.
Pero hay un efecto secundario del que no se habla tanto: la temperatura del agua. La presa del cañón de Glen suelta agua desde el fondo del embalse, donde hace un frío glacial. Esto destruyó el ecosistema río abajo en el Gran Cañón. Los peces nativos, como el humpback chub, que evolucionaron para vivir en aguas lodosas y cálidas, de repente se encontraron en una pecera gigante de agua cristalina y helada. No les sentó nada bien. Para intentar arreglarlo, los científicos a veces tienen que hacer "flujos de inundación controlados" para mover el sedimento, pero es como poner una tirita en una herida de bala.
¿Se debería desmantelar la presa?
Aquí es donde las cosas se ponen intensas. Hay un grupo muy vocal, como la Glen Canyon Institute, que dice que deberíamos vaciar el lago Powell y dejar que el agua fluya directamente hacia el Lago Mead (detrás de la presa Hoover). Su argumento es que estamos perdiendo cantidades masivas de agua por la evaporación y las filtraciones en las paredes de arenisca porosa del cañón de Glen. Básicamente, dicen que tener dos embalses medio vacíos es una estupidez hidrológica y que deberíamos consolidar todo el agua en un solo lugar.
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Honestamente, la logística de quitar esa cantidad de hormigón es casi inimaginable. Pero la naturaleza parece estar haciendo el trabajo por nosotros. Con el cambio climático reduciendo la capa de nieve en las Rocosas, el río simplemente no trae lo que solía traer.
- Pérdida de energía: La presa genera energía para millones de personas. Si se vacía, hay que sacar esa electricidad de otro lado, probablemente gas natural o carbón a corto plazo, lo cual es contraproducente.
- Derechos de agua: Si la presa desaparece, los tratados legales entre siete estados y México se rompen. Es un caos legal que ningún político quiere tocar ni con un palo.
- Recreación: Hay toda una economía local en Page, Arizona, que depende del turismo del lago. Hoteles, guías de pesca, alquiler de botes... miles de empleos en juego.
Aun así, hay una belleza extraña en ver cómo el cañón está emergiendo de nuevo. Sitios como el "Gregory Natural Bridge", que estuvo sumergido durante décadas, vuelven a estar a la vista. Es como si el río intentara reclamar su identidad.
La realidad de la infraestructura en 2026
No podemos ignorar que la presa del cañón de Glen está envejeciendo. No es solo el agua; es la estructura misma. Recientemente, hubo problemas con las tuberías de salida (los jet bypass gates). Resulta que no están diseñadas para funcionar de forma continua durante largos periodos bajo baja presión. Si las turbinas principales fallan porque el nivel del agua es muy bajo, dependemos de esos tubos para pasar agua al Gran Cañón. Si esos tubos vibran demasiado y se rompen, tenemos un problema estructural serio que podría costar miles de millones reparar.
Es una situación de "atrapados sin salida". No podemos vivir sin ella por ahora, pero mantenerla se está volviendo exponencialmente más difícil y caro.
Datos reales para poner las cosas en perspectiva
Para entender la magnitud, considera que la presa del cañón de Glen contiene unos 3.75 millones de metros cúbicos de hormigón. Es una cantidad absurda de material. El embalse, cuando está lleno, puede almacenar dos años enteros de flujo del río Colorado. Pero "lleno" es una palabra que ya casi no usamos en este contexto.
La mayoría de los expertos, como los de la Universidad de Colorado en Boulder, coinciden en que el sistema actual es insostenible. El río Colorado está sobreasignado. Prometimos más agua de la que existe. La presa es solo el mecanismo físico que nos obliga a enfrentar esa mentira matemática.
Cómo visitar la zona hoy sin ser el típico turista
Si vas a ir, no te quedes solo con la foto desde el puente de la autopista 89. Baja al Horseshoe Bend, claro, pero entiende que eso es el resultado directo de la gestión de la presa. El agua azul turquesa que ves ahí no es natural; es clara porque el sedimento se queda atrapado detrás de la presa del cañón de Glen.
Una recomendación personal: haz un tour por el interior de la presa. Es un poco claustrofóbico bajar por esos ascensores hacia las entrañas del hormigón, pero sentir la vibración de las turbinas te da una idea de la fuerza que estamos intentando contener. Es una lección de humildad frente a la ingeniería humana y, al mismo tiempo, una advertencia sobre sus límites.
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Pasos prácticos para el futuro cercano
Si te interesa este tema o planeas visitar la región, hay un par de cosas que deberías considerar seriamente. El oeste de los Estados Unidos está cambiando y la gestión del agua va a dictar dónde podremos vivir en los próximos 50 años.
- Monitorea los niveles de agua: No uses solo las noticias generales. Mira los datos en tiempo real de la página de la Bureau of Reclamation. Si el nivel del Lago Powell baja de los 3,490 pies sobre el nivel del mar, la producción de energía se vuelve inestable.
- Apoya el turismo consciente: Si visitas Page o el Lago Powell, sé consciente de que el agua que consumes allí es un recurso en crisis extrema. Muchos hoteles ya están implementando sistemas de ahorro radical.
- Lee sobre el "Colorado River Compact": Es un documento de 1922 que básicamente rige la vida de 40 millones de personas. Entender por qué Arizona y California se pelean por la presa del cañón de Glen requiere entender ese viejo papel.
- Explora las áreas que están volviendo a surgir: Si eres un excursionista experimentado, ahora hay cañones laterales que eran inaccesibles hace 10 años. Es una oportunidad única en la vida para ver una geografía que estuvo "borrada" por el hombre durante medio siglo.
La historia de esta estructura no es solo sobre cemento y acero. Es sobre nuestra relación con el desierto. La presa del cañón de Glen seguirá ahí por mucho tiempo, pero su función como salvadora del oeste está siendo puesta a prueba cada día más por un clima que no perdona errores de cálculo.