Si intentas entender qué onda con la tabla de posiciones de la Liga MX 2024, prepárate, porque fue un viaje de ida y vuelta que dejó a más de uno rascándose la cabeza. No fue el típico año donde los de siempre dominan sin despeinarse. Bueno, el América sí anduvo en lo suyo, pero la narrativa cambió tanto entre el Clausura y el Apertura que parece que vimos dos torneos de planetas distintos.
Fútbol mexicano. Pura magia y, a veces, puro caos.
Para entender la tabla, primero hay que recordar que el 2024 se partió en dos realidades: la coronación del bicampeonato de las Águilas en mayo y la resurrección de un Cruz Azul que, bajo el mando de Martín Anselmi, se convirtió en una máquina de jugar fútbol durante la segunda mitad del año. La gente se obsesiona con los puntos, pero lo que importa es el ritmo. En la Liga MX, estar arriba en la tabla general a veces es una maldición, y otras, como vimos recientemente, es solo el preámbulo para un trofeo más en las vitrinas de Coapa o una decepción estrepitosa en la Liguilla.
El dominio de las Águilas en la tabla de posiciones de la Liga MX 2024 (Clausura)
El primer semestre fue territorio azulcrema. El América de André Jardine no solo jugaba bien; era desesperantemente efectivo. Terminaron el Clausura 2024 como líderes generales con 35 puntos. Ganaron 10 partidos, empataron 5 y apenas perdieron 2. Era un equipo que sabía sufrir. Si ves los números fríos, te das cuenta de que su diferencia de goles de +18 era una grosería para el resto de la liga.
Cruz Azul ya asomaba la cabeza. Terminaron segundos con 33 puntos, apenas a dos de distancia. Fue el inicio de la "Anselmineta". La afición cementera pasó de la depresión total a creer que el cielo era el límite. Toluca, con Renato Paiva, se metió tercero. Los Diablos siempre son ese equipo que hace un montón de goles —hicieron 38, la mejor ofensiva de ese torneo— pero que en defensa a veces parece que están invitando al rival a pasar a su casa.
Luego estaban las decepciones. Chivas terminó en sexto, rascando la calificación directa, mientras que equipos como Xolos de Tijuana daban pena ajena en el fondo de la tabla. Miguel Herrera no encontraba la brújula y el equipo fronterizo se hundía en una crisis de resultados que ni el "Piojo" pudo salvar. La brecha entre el líder y el último lugar (Puebla, con apenas 5 tristes puntos) era un abismo de 30 unidades. Una locura.
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¿Por qué los puntos no lo son todo?
Mucha gente se clava viendo quién quedó en primero. En México, eso sirve para la foto y para cerrar en casa en los playoffs. Nada más. En el Clausura 2024, el América validó su posición ganando el título contra Cruz Azul en esa final polémica del penal de Henry Martín. Pero miren a los Pumas. Terminaron en octavo, pasaron por el Play-In y le sacaron un susto a más de uno. La tabla es un indicador de consistencia, no de destino.
El giro dramático en el Apertura 2024
Cuando arrancó la segunda mitad del año, el guion cambió. El América, cansado por tanto partido y con bajas como la de Julián Quiñones, empezó a flaquear. Ya no veías al equipo imbatible. De repente, la tabla de posiciones de la Liga MX 2024 empezó a pintarse de color celeste.
Cruz Azul destrozó la liga. Literalmente.
Rompieron récords. La cantidad de puntos que sumaron en la fase regular del Apertura fue histórica, llegando a las 42 unidades. Es rarísimo ver a un equipo mantener ese nivel de intensidad durante 17 jornadas sin caer en el bache típico del fútbol mexicano. Anselmi logró que jugadores como Charly Rodríguez y Luis Romo jugaran al nivel de sus mejores días. Mientras tanto, Tigres y Monterrey se mantenían ahí, gastando millones de dólares para asegurar su lugar en el top 4, pero sin ese brillo que tenían los de la Noria.
Toluca se mantuvo constante. Paulinho llegó para ser el hombre gol que tanto necesitaban y se cansó de vacunar porteros. Es fascinante cómo un solo jugador puede mantener a un equipo en la parte alta de la tabla. Sin los goles del portugués, los Diablos probablemente habrían caído al repechaje.
Los que se quedaron en el camino
Hablemos de los que no figuran en los resúmenes bonitos. El León fue una sombra de lo que solía ser. Santos Laguna, un equipo que históricamente es una cantera inagotable, se perdió en la intrascendencia. Ver a Santos en los últimos puestos de la tabla general es un síntoma de que algo se rompió en la estructura del Grupo Orlegi este año.
Juárez y Mazatlán... bueno, hicieron lo que pudieron. Son equipos que pelean más contra la tabla de cocientes (la del descenso que no existe pero que cuesta dinero) que por entrar a una Liguilla.
Pachuca fue un caso curioso. Los Tuzos ganaron la Concachampions pero en la liga local se desinflaron. Guillermo Almada priorizó el torneo internacional y la tabla de posiciones lo castigó. Es el riesgo de jugar a dos bandas con una plantilla joven. A veces el cuerpo no da para tanto viaje y tanta presión.
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El fenómeno del Play-In
Este sistema sigue siendo odiado por los puristas pero amado por la televisión. Equipos que terminan en la posición 10, como el Atlas o el Querétaro en sus momentos de gloria efímera, tienen una vida extra. En 2024, el Play-In sirvió para que equipos como las Chivas o el propio América (en el Apertura) tuvieran que sudar la gota gorda para entrar a la fiesta grande. No es justo, quizá, pero le da un sabor de supervivencia a la parte media de la tabla que mantiene el interés hasta la última jornada.
Factores clave que movieron la tabla este año
No solo es patear el balón. Hubo tres cosas que definieron quién subía y quién bajaba en la clasificación general de este 2024:
- La profundidad de banca: Con la Leagues Cup de por medio y las fechas FIFA, los equipos con plantillas cortas se rompieron. Por eso viste a equipos como San Luis dar bandazos; ganaban dos partidos y perdían tres porque sus titulares estaban fundidos.
- El factor localía: Jugar en Toluca o en el Volcán de Tigres siguió siendo una pesadilla. La tabla se construye ganando en casa. Cruz Azul, por ejemplo, hizo de la Ciudad de Deportes una fortaleza inexpugnable.
- El VAR y las suspensiones: Hubo partidos clave, especialmente en el cierre del Apertura, donde una tarjeta roja cambió el rumbo de la tabla. El arbitraje mexicano sigue siendo un tema de café diario, pero este año afectó directamente los cruces de Liguilla.
Honestamente, si solo miras los resultados finales, te pierdes la mitad de la historia. La lucha por el liderato entre Cruz Azul, Tigres y Toluca en la recta final del año fue de lo mejor que hemos visto en mucho tiempo. Había una sensación de que cualquiera podía ganarle a cualquiera, excepto quizás al equipo de Anselmi, que parecía jugar a otra velocidad.
Cómo interpretar estos datos para el futuro
Si eres de los que apuesta o simplemente quieres ganar las discusiones en el asado del domingo, fíjate en la diferencia de goles. Es el mejor predictor de éxito. En la tabla de posiciones de la Liga MX 2024, los equipos que terminaron con una diferencia positiva de más de 10 goles fueron los mismos que llegaron a semifinales. No falla. La defensa gana campeonatos, pero la diferencia de goles te da la tranquilidad de cerrar las series en tu estadio.
El 2024 nos enseñó que la jerarquía pesa, pero que el trabajo táctico moderno (como el de Anselmi o Paiva) está empezando a superar al viejo estilo de "echarle ganas" y esperar a que la individualidad salve el día.
Pasos a seguir para el aficionado analítico
No te quedes solo con el número de la posición. Si quieres entender hacia dónde va tu equipo en el próximo torneo, haz lo siguiente:
- Revisa el rendimiento de visitante. Un equipo que no suma fuera de casa rara vez mantiene un puesto en el top 4 a largo plazo.
- Analiza los puntos obtenidos contra los "cuatro grandes". Ahí es donde se ve de qué madera está hecho un plantel de media tabla.
- No ignores la tabla de cocientes. Aunque no haya descenso físico, la multa económica afecta directamente el presupuesto para fichajes del siguiente año, lo que inevitablemente hunde al equipo en la tabla general.
La historia de la liga en 2024 fue una de redención para unos y de confirmación para otros. Cruz Azul borró fantasmas, América demostró que sigue siendo el jefe, y el resto... bueno, el resto tendrá que volver a empezar de cero el próximo torneo porque en México, la gloria es tan efímera como un gol de último minuto.
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Para consultar cambios de último minuto o estadísticas específicas de jugadores dentro de la clasificación, lo mejor es seguir los reportes oficiales de la liga jornada tras jornada. La consistencia es la clave, tanto para los equipos como para quienes intentan descifrar este deporte. No hay fórmulas mágicas, solo goles y puntos acumulados en la cancha. Al final del día, la tabla no miente, pero a veces no cuenta toda la verdad sobre el esfuerzo detrás de cada victoria.
Estudia los cierres de torneo. Los equipos que cierran con tres victorias seguidas suelen ser más peligrosos en Liguilla que el líder que se relajó las últimas dos fechas. Eso es lo que realmente separa a un campeón de un simple líder general.